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Vigía

21 ENE 2026 - 20 MAR 2026

“VIGÍA”

MUESTRA INDIVIDUAL DE ESTEBAN IGARTUA

COMISARIADA POR JESÚS ALCAIDE

HOJA DE SALA

 

 

“Cruje el bosque, pero la selva, no.

La selva borbotea llena de ojos: la vida le crece como les crece la lava a los volcanes”. [1]

 

 

Se adentraron en la selva siguiendo la luz de la luna nueva. Vadearon ríos y lagos de agua salada. “cartografiaron minuciosamente los cientos de millas cuadradas comprendidas entre las Sierras Nevadas y las Montañas Rocosas, los dominios británicos del Canadá y la República Tropical de México, no sin corregir a cada paso los errores que estropeaban los mapas”. [2]

 

En la cabeza tenían aquella imagen borrosa de las ilustraciones que Von Humboldt y Aimé Bonpland realizaron hacia 1799 cuando embarcados en la corbeta Pizarro, saliendo de Coruña para llegar a Nueva España, Nueva Granada y Perú. “Corríamos como locos de aquí allá sin poder hacer claras observaciones porque al coger algún ejemplar raro lo dejábamos cuando veíamos que a su lado había otro todavía más curioso”, escribió Von Humboldt a su hermano Vilhelm en una de las cartas que se conservan.

 

La vida crecía salvaje ante la mirada de los expedicionarios europeos, de la misma manera que ahora iba ocurriendo ante sus ojos. “Tú, que pisas la hierba /y reconoces los fragmentos, /le das cada día una forma/ distinta, pero no la nombras”.[3]

 

Habían leído los 33 volúmenes del Viaje a las regiones equinocciales del nuevo Continente, pero aquello que aparecía en los textos nada tenía que ver con esa naturaleza ignota que se desplegaba alrededor. Vegetales que se convertían en piedra, ramas que se asimilaban a arterías, cuerpos vivientes singulares que vibraban y los hacían vibrar con ellos.[4]

 

Continuaron el viaje y se encontraron frente a ellos con una construcción de la cual se conservaban algunas pequeñas ventanas cuadradas y restos de vida humana entre los escombros. Entraron al lugar a través de ellas y se encontraron con una pintada que decía “Nos parecemos más al virus que a la flor”. [5]

 

Avanzaron por pasillos vacíos hasta que llegaron a un inmenso ventanal a través del cual el mundo parecía vibrar de otra manera. Sobre una mesa encontraron un cuaderno.  En la portada, una palabra. VIGÍA. Y en su interior una serie de dibujos que parecían haber salido de las manos de un extraño especialista en botánica. “Life before, after and against nature”[6] pudieron leer en una anotación al margen. Tras el cristal la vida se iba asilvestrando y allí dentro siguieron descubriendo lo que el cuaderno escondía. “Un agujero en el tejido de la realidad”.

 

Desde el lugar en el que estaban, miraron como la luz de esa inmensa luna iluminaba una esquina de la sala y vieron como desde allí arriba el Vigía sonreía. Entonces comprendieron porqué Von Humboldt nunca pudo terminar su Cosmos. “Toda vida es sólo un amago, el anuncio o comienzo de un gesto”[7]. Y siguieron extraviándose entre las pequeñas pinceladas del cuaderno y los trazos de grafito de ese dibujo final en blanco y negro.

 

 

 

 

 

[1] Cabezón, Cámara. Gabriela. Las niñas del naranjel, 2023

[2] Vecchio, Diego. La extinción de las especies, 2017.

[3] Expósito, Rocío. Asombro. 2026.

[4] Jiménez Carmona, Susana. Cascabullos. Lo que no se ve. 2024.

[5] Preciado, Paul B. Dysphoria mundi, 2022.

[6] Halberstam, Jack. Wild things. The disorder of desire. 2020.

[7] Juarroz, Roberto. Poesía vertical, 2022.

Exhibiciones

05 - 30 Mar 2024

16 Dic 2023

22 Sep - 27 Oct 2023